…por casi 500 años venimos sirviendo

donde la Iglesia y el mundo

tienen más necesidad.

…por casi 500 años venimos sirviendo donde la Iglesia y el mundo tienen más necesidad.

La Vocación Jesuita
es En el Mundo

La Vocación Jesuita
es En el Mundo

Los jesuitas somos sacerdotes y hermanos que compartimos la experiencia de reconocernos hombres pecadores y, sin embargo, llamados a ser “Compañeros de Jesús”, como lo fue San Ignacio.

Como parte de la Iglesia Católica, Cristo nos envía a compartir la Buena Noticia de nuestra fe, en una misión de justicia y reconciliación.  Esto lo hacemos fomentando un mayor diálogo entre diferentes culturas y tradiciones religiosas.  Y trabajando en la construcción de un mundo más humano y sustentable.

Somos parte de una orden religiosa pero nuestra vida no está atada a un monasterio.  Nuestro servicio a Dios y al ser humano es nuestro lugar en el mundo.

“…Cristo Nuestro Señor… escoge tantas personas y amigos…

y los envía por todo el mundo…”

[EE 145]

Encontrando a Dios
en Todas las Cosas…
Contemplativos en la Acción

La vida del jesuita se funda en la experiencia espiritual de San Ignacio de Loyola, quien aprendió a “hallar a Dios en todas las cosas”:  en la oración, en las personas, en los acontecimientos del mundo, en la naturaleza, en nuestra acción cotidiana, en nuestro propio corazón.  Inspirados por él, también nos esforzamos por descubrir a Dios trabajando en todas las realidades de nuestro mundo… como Contemplativos en la Acción.

El método de Ignacio está escrito en sus Ejercicios Espirituales.  Es un pequeño libro que puede ayudar a cualquiera a ser libre de los apegos malsanos, de modo que puedan seguir el susurro de la suave voz de Dios.  Esa voz habla en los deseos más profundos de sus corazones, cuando están en sintonía con las grandes necesidades de la gente de nuestro tiempo.

Encontrando a Dios en Todas las Cosas… Contemplativos en la Acción

Encontrando a Dios en Todas las Cosas… Contemplativos en la Acción

La vida del jesuita se funda en la experiencia espiritual de San Ignacio de Loyola, quien aprendió a “hallar a Dios en todas las cosas”:  en la oración, en las personas, en los acontecimientos del mundo, en la naturaleza, en nuestra acción cotidiana, en nuestro propio corazón.  Inspirados por él, también nos esforzamos por descubrir a Dios trabajando en todas las realidades de nuestro mundo… como Contemplativos en la Acción.

El método de Ignacio está escrito en sus Ejercicios Espirituales.  Es un pequeño libro que puede ayudar a cualquiera a ser libre de los apegos malsanos, de modo que puedan seguir el susurro de la suave voz de Dios.  Esa voz habla en los deseos más profundos de sus corazones, cuando están en sintonía con las grandes necesidades de la gente de nuestro tiempo.

Disponibles para ir a Cualquier
Parte y hacer Cualquier Cosa

Disponibles para ir a Cualquier
Parte y hacer Cualquier Cosa

Ser un jesuita abre nuestras vidas al riesgo y la aventura.  San Ignacio buscó compañeros que generosamente se ofrecieran ellos mismos para ser enviados a cualquier parte del mundo donde se espera mayor servicio de Dios y ayuda de las personas [cfr. Const 603].  Aun buscamos ir ahí donde hay más necesidad y donde es más urgente.  Donde otros no quieren o no pueden ir.  Y donde  podamos hacer un mayor bien a las personas y comunidades.

El “siempre más” ignaciano no es para los fuertes ni para los perfeccionistas, sino para los generosos.  Estamos tan agradecidos por la vida que hemos recibido de Dios, que utilizamos cualquier medio útil para servir y ayudar a las personas a descubrir la presencia de Dios en sus vidas y para construir con otros un mundo más humano.

“… el amor se debe poner más en
las obras que en las palabras.»

[EE 230]

Compañeros Globales
Amigos en el Señor

Los jesuitas están centrados en su amor personal a Cristo y su identidad como amigos en el Señor.  No somos funcionarios ni profesionales.  Somos hombres corrientes de todas las culturas y países unidos por Cristo para continuar su obra, y compartir nuestras vidas como lo hizo Jesús:  en amistades profundamente humanas y concretas.

Nuestra formación internacional nos reúne al compartir la vida comunitaria y la misión a través de las culturas.  En cualquier lugar del mundo donde encontremos una comunidad jesuita, nos sentimos entre amigos.  Para los jesuitas, “el mundo es nuestro hogar”.

Como somos diversos y estamos dispersos en los cinco continentes, nos esforzamos por fortalecer los lazos de nuestro compañerismo y amistad globales.  Por eso los jesuitas siempre han escrito muchas cartas.  Así fomentamos una unión de corazones y mentes.  Con las nuevas tecnologías continuamos esta tradición.

 

 

Friends in the Lord – Global Companions

Los jesuitas están centrados en su amor personal a Cristo y su identidad como amigos en el Señor.  No somos funcionarios ni profesionales.  Somos hombres corrientes de todas las culturas y países unidos por Cristo para continuar su obra, y compartir nuestras vidas como lo hizo Jesús:  en amistades profundamente humanas y concretas.

Nuestra formación internacional nos reúne al compartir la vida comunitaria y la misión a través de las culturas.  En cualquier lugar del mundo donde encontremos una comunidad jesuita, nos sentimos entre amigos.  Para los jesuitas, “el mundo es nuestro hogar”.

Como somos diversos y estamos dispersos en los cinco continentes, nos esforzamos por fortalecer los lazos de nuestro compañerismo y amistad globales.  Por eso los jesuitas siempre han escrito muchas cartas.  Así fomentamos una unión de corazones y mentes.  Con las nuevas tecnologías continuamos esta tradición.

Enfocados… en Dios, los Pobres, los Jóvenes, la Tierra

Nuestra misión de justicia y reconciliación nos llama a discernir siempre cómo Dios está trabajando en el mundo contemporáneo.  En respuesta a los desafíos de hoy, hemos adoptado cuatro preferencias globales para guiarnos:
Mostrar el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales y el discernimiento.
Caminar junto a los pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad en una misión de reconciliación y justicia.
Acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador.
Colaborar en el cuidado de la Casa Común.
“…recibid toda mi libertad…»

[EE 234]

Instruidos y Pobres

Instruidos y Pobres

Ignacio y los primeros compañeros eran conocidos como hombres “instruidos y pobres”.  Para hacer el bien a los demás, sabemos que necesitamos profundidad tanto intelectual como espiritual.  Esto proviene no solo de nuestra excelente educación, sino también de vivir cerca de los pobres y sufrientes.  Esta combinación hace que no seamos hombres que viven aislados en torres de marfil, sino arraigados en la realidad del mundo y en la esperanza del Evangelio.

 

Este llamado único ha permitido a los jesuitas ser reconocidos como educadores, ayudando a las personas a encontrar una fe inteligente y sirviendo como una voz intelectual para la Iglesia.

Un Dios que Une Contradicciones

Fe y mundo, acción y oración, interioridad y apostolado, individuo y comunidad, pobreza y medios apostólicos, estudios y cercanía con los marginados, universalidad e inculturación local, Iglesia y fronteras existenciales.  Los jesuitas recibimos de Ignacio y los primeros compañeros una experiencia de un Dios que se muestra en las tensiones y contradicciones de la vida.

Ignacio es el santo de la mística mundana;  vive en el mundo como en una zarza ardiente habitada por el amor de Dios, que asume las tensiones de la vida, armonizándolas, uniendo lo que es aparentemente contradictorio.  Ignacio nos ha dejado la más humana de las experiencias de Dios;  ¡qué divina sería nuestra experiencia humana si seguimos su camino a fondo!

 

Un Dios que Une Contradicciones

Fe y mundo, acción y oración, interioridad y apostolado, individuo y comunidad, pobreza y medios apostólicos, estudios y cercanía con los marginados, universalidad e inculturación local, Iglesia y fronteras existenciales.  Los jesuitas recibimos de Ignacio y los primeros compañeros una experiencia de un Dios que se muestra en las tensiones y contradicciones de la vida.

Ignacio es el santo de la mística mundana;  vive en el mundo como en una zarza ardiente habitada por el amor de Dios, que asume las tensiones de la vida, armonizándolas, uniendo lo que es aparentemente contradictorio.  Ignacio nos ha dejado la más humana de las experiencias de Dios;  ¡qué divina sería nuestra experiencia humana si seguimos su camino a fondo!

“Los grandes sueños se diluyen si no están
fundados en la alegría…”.

Saint Francis Xavier, S.J.

Cada día ves a

los jesuitas

ada día ves a los jesuitas

celebrar

jugar

cuidar

investigar

vincularse

comprometerse

servir

rezar

aprender

¡Dejemos que nos contactemos!

Los siguientes pasos

Cómo dar el siguiente paso

Si tiene inquietudes y deseos sobre la vocación jesuita, simplemente completa este formulario y haremos que un jesuita que viva cerca de su área se comunique con usted…

Él puede responder a tus preguntas, escuchar tus anhelos y sueños, y ayudarte a comenzar a imaginar cómo encontrar más alegría, libertad y plenitud en tu vida.  Si unirte a nosotros como un compañero de Jesús es el camino donde crees que puedes ser más feliz y más auténtico, más tú mismo, podemos acompañarte y guiarte para que puedas discernir con más claridad y creciente libertad tu deseo de ser parte de los Jesuitas.

Un programa de formación que saca lo mejor de ti

Cuando hayas postulado y hayas sido aceptado, tendrás varios años de preparación para la misión.  Compartiendo en comunidad.  Haciendo los Ejercicios Espirituales.  Viviendo con sencillez y cercanía con los pobres.  Sirviendo en las cosas pequeñas y aprendiendo a transmitir nuestra fe.  Estudiando con todas tus fuerzas.  Y todo para dar mayor gloria a Dios y servir mejor a los seres humanos.

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